"Hubiera" no existe

by Roberto Oreamuno 8. October 2009 05:20
Sucedió hace muchos años.
Yo tenía un compañero de escuela, Reinaldo, y juntos estivimos de primero a sexto grado; hacíamos la tarea juntos; mi mamá, que era maestra, nos ayudaba a ambos y entonces nos quedaba más tiempo para jugar e incluso para nuestras travesuras, como escaparnos a la poza del río cercano a bañarnos, ir a robar guayabas, naranjas o limones dulces a la finca de los Salazar, cuando regresábamos de nadar, o simplemente salíamos a cazar mariposas monarcas. Así, siempre estábamos juntos y llegamos a ser los mejores amigos del mundo.
    En ese entonces, el país sufrió un golpe de estado y mi padre, por ser partidario de régimen depuesto, perdió el empleo, fue preso político varias veces y durante mucho tiempo no pudo hallar otro trabajo, pues antes que el nombre, preguntaban la afiliación política, y si pertenecía al gobierno depuesto, en la propia cara del solicitante rompían la solicitud de empleo.
    A mi madre, gracias a su excelente récord como educadora, no la destituyeron, pero la trasladaron a trabajar a una escuela rural con un sueldo mucho más bajo y así, con alfombra roja, entró la pobreza a mi casa.
    Al padre de mi amigo, en cambio, le llovían los contratos de trabajos para hacer rótulos luminosos, negocio que floreció en esa época. Don Reinaldo ni siquiera salía de su casa a buscar clientes, lo llamaban por teléfono para darle trabajos. Así, mi amigo tuvo motocicleta mientras yo no llegaba ni a patines. El se rodeó de otras amistades de dinero, también con motos, y todas las noches salían en grupo a buscar muchachas para conquistarlas y enamorarlas. Yo entonces casi no veía a mi amigo, pues hasta tuve que estudiar en otra secundaria ubicada como a unas 10 millas de mi casa ya que las condiciones económicas de mis padres no alcanzaban para pagar un colegio "más cercano".
    Una mañana hubo conmoción en el barrio. la noticia corrió de boca en boca. Reinaldo, mi amigo, se había suicidado de un balazo en la sien. Inmediatamente fui a su casa, donde sus padres me estimaban. Al entrar, Don Reinaldo me abrazó y sollozando me dijo: "Si no le hubiera comprado esa moto", si hubiera vigilado más sus amistades, si no hubiera guardado yo esa pistola en la casa, pero habemos muchos padres que ceemos que con darle todo lo que nos piden los hijos, cumplimos con ellos
    Luego me enteré. En sus andanzas de conquistador, Reinaldo había embarazado a cuatro muchachas, y los padres de ellas, puestos de acuerdo y  como en desfile, fueron a exigirle responsabilidades a su casa de él.
    Cuando Reinaldo los vio llegar, lo primero que hizo fue correr a la habitación de sus padres para buscar la pistola con la que se suicidó. La más cobarde y baja de las soluciones fue la que escogió mi amigo Reinaldo. Desde luego, en ese momento ni siquiera pensó en Dios, un Dios que no existía en su casa donde todo era amor al dinero, a las cosas materiales, pero nunca elevaban una plegaria de gratitud a nuestro Creador.
Sin embargo, ante el cadáver de Reinaldo, sí clamaban a Dios preguntándole ¿por qué había permitido que sucediera lo ocurrido, por qué ese castigo?
    Más tarde, en el colegio, cuado el profesor de gramática nos enseñó a conjugar el verbo "haber", hizo énfasis en que la conjugación de la forma "hubiera" es una forma imperfecta, e igual que la forma "habemos", o "haiga" no existe. Inmediatamente me vino a la mente las frases del papá de mi amigo que me decía: "habemos muchos padres que creemos que con darle todos los gustos a los hijos, ya cumplimos como padres, y si yo no le hubira comprado la moto, si no hubiera traído la pisto;la a mi casa, si hubiera vigilado mejor sus amistades, y yo pensabe, si en vez de reclamarle a Dios por qué permitió la muerte de Reinaldo, me hubiera dicho aunque la forma no exista: "si yo hubiera creído en Dios, o si en esta casa habemos creído en Dios...