Hace ya
muchísimos años, estando yo recién desempacado en este país, conseguí
trabajo en una factoría y entonces pude alquilar un departamentito
pequeño, al que llamaban "estudio" aunque no sabía por qué, ya que
ninguno de los que vivíamos en ese edificio, era estudiante.
Un compañero
de trabajo vivía cerca y fue un día a visitarme, dándose cuenta que mi
único entreteniminto era un radio de batería que captaba sólo una
emisora en español, el canal 1240, con Chapa en la mañana; Pelencho en
la tarde y 3 Patines en la noche. Luego venían programas en polaco e
italiano hasta la media noche, y como yo no hablaba inglés, pues mi
radio descansaba un montón de horas.
En ese tiempo era fácil conseguir un seguro social; nada más iba uno a cualquier oficina del Seguro Social,
llenaba el formulario e inmediatamente le entregaban la tarjeta con su
número. Y si era fácil conseguir seguro válido, era más fácil conseguir
trabajo, con decirles que en un año, yo tuve como siete u ocho empleos,
incluyendo uno en una funeraria donde me tocaba bañar muertos. Gracias
que ninguno se quejó, pues de una camilla los levantaba en un "hoist"
(una de las primeras palabras que aprendí en Inglés y que describía un
aparato para levantar cargas), y de ahí los colocaba en una bañera,
donde los mojaba con una manguera y luego con un mechero los jabonaba
para volverlos a "manguerear". Después colocaba toallas en la camilla y
volvía a levantar los cadáveres sobre las toallas y los cubría para
secar los cuerpos, pasando la camilla al departamento de maquillaje
donde otros los vestían y arreglaban para que no quedaran ni parecidos
a como eran en vida.
Pero eso es
motivo de otro tema. Lo que les iba a platicar hoy es el problema en
que nos metemos cuando no hablamos inglés. Este compañero me llevó en
su auto a una tienda, me sirvió de fiador y me prestó el dinero de
enganche para que yo comprara mi primer televisor a colores.
Todo fue muy
bien, Yo devolví el préstamo a mi compañero y hacía los pagos en la
tienda, hasta que una vez me atrasé y me mandaron una nota diciendo que
mi cuenta estaba delincuente. Lo único que yo entendí fue la bendita
palabra "delincuente" y me fui a la tienda muy ofendido porque yo no
era ningún delincuente, y les pegué una gritada tal, que me llamaron la
policía y me sacaron alzadito del establecimiento. Fue la primera vez
que fui preso en este país, todo ¡por no hablar Inglés.