En que otro barrio puedes encontrar alguien vendiendo micas a unos pasos del Banco de América. Donde mas puedes encontrar al Señor de los tamales vendiendo con su carrito a la entrada de un McDonalds. En donde mas puedes ver a un policía y un pandillero que crecieron juntos, viviendo en la misma cuadra. En donde mas puedes comprar drogas ilegales a unos cuantos pasos de la farmacia. En que otro lugar puedes encontrar a una niñita de chongos que apenas llego de México por primera vez, acariciando el perrito de su vecina, la viejita polaca que lleva aquí mas de 40 años. En que otro lugar puedes ver niños nadando en el agua del desagüe de la esquina mientras sus vecinos hacen carne asada en la yarda y nadan en su alberca privada. En que otro lugar puedes ver la procesión de La Virgen de Guadalupe, y siguiendo la procesión a los Testigos de Jehová entregando su literatura. Los muchos contrastes que te hallas al caminar por las calles de La Villita es una de las razones por la cual me gusta tanto vivir aquí. Este es un barrio en donde los padres que solo hablan español, crían hijos que solo hablan ingles. Es un barrio de fiestas, alegría, pleitos, música, y balaceras. Es un barrio donde la gente lucha y se esfuerza no solo para sobrevivir sino para sacar a sus seres queridos adelante aunque vivan en otro país. En nuestro barrio el camioncito de helados rodea una y otra vez las calles con su musiquita repetitiva mientras que el paletero por la banqueta le va robando los clientes. En nuestro barrio la viejita que vende elotes comparte la banqueta con jóvenes rockeros en patinetas. En nuestro barrio hay edificios abandonados que se están cayendo de viejos justo al lado de casas recién pintadas de colores llamativos y brillantes. Es la tensión que existe entre nuestro país de origen y este barrio que nos ha adoptado lo que hace de La Villita un lugar como ningún otro. No puedo imaginarme el vivir en ningún otro lugar en todo el mundo mas que aquí. Por eso me encanta vivir en La Villita!